01
marzo 2026
La Fundación San Juan de Ávila en IDEAL
«Educar con Amor, transformar con el Evangelio»
El compromiso social y humano de la Fundación San Juan de Ávila

La Fundación celebra 70 años de trayectoria educativa al servicio de las familias de la provincia, gestionando actualmente once colegios con una identidad común y una profunda vocación cristiana.
Hablar de la Fundación San Juan de Ávila es hablar de la propia historia educativa de Granada. Desde su creación en 1953 —entonces bajo el nombre de Patronato San Juan de Ávila— esta institución vinculada a la Archidiócesis ha acompañado a miles de familias, adaptándose a los cambios sociales sin renunciar a su esencia: educar desde el amor y el servicio.
Más de siete décadas después, su proyecto sigue vivo en once centros educativos repartidos por la provincia, ofreciendo una propuesta que combina formación académica de calidad, acompañamiento personal y una clara inspiración cristiana.
Una misión educativa al servicio de los más necesitados
Tal y como explica su presidente delegado y director titular de los Colegios Diocesanos, D. Ildefonso Fernández-Fígares Vicioso, el origen de la Fundación responde a una misión muy concreta:
«La misión fundacional de esta Fundación fue la propia de la Iglesia: servicio y amor a los demás, especialmente a los niños, como expresión visible del amor de Dios».
Desde sus inicios, la Archidiócesis apostó por la educación como un instrumento de transformación personal, familiar y social, especialmente en barrios y zonas rurales con mayores necesidades educativas, a través de las entonces conocidas como escuelas parroquiales.
Once colegios, un mismo proyecto educativo
Hoy, la Fundación San Juan de Ávila está formada por once colegios, cada uno con su propia identidad, pero unidos por un proyecto educativo común.
La red incluye tres Escuelas Infantiles —Virgen del Pilar y Virgen Madre, en Granada, y Virgen del Mar, en Calahonda (Motril)—, centros de Educación Primaria como el Colegio San Juan de Ávila en La Caleta (Salobreña), y colegios que abarcan varias etapas educativas, como el Colegio Virgen de Gracia en Granada, con Secundaria y Bachillerato concertado.
También forman parte de la Fundación centros como Virgen del Espino (Chauchina), Virgen de las Angustias, San Agustín, Cerrillo de Maracena, Santa María Micaela y Luisa de Marillac.
Esta diversidad permite ofrecer a las familias un proyecto cercano y adaptado a cada etapa, con una identidad compartida: ser una extensión del hogar.
Como señala D. Ildefonso:
«Queremos que cada niño y sus familias se sientan en casa, pues la Iglesia es familia de familias, hogar universal».
Educar desde la virtud y el compromiso social
La formación integral es uno de los pilares del proyecto educativo. Para la Fundación, educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar personas desde la virtud.
«La fe, la esperanza y la caridad son las virtudes que Dios da a las personas para alcanzar la plenitud de su ser».
Desde esta mirada, cada alumno es reconocido como un don único, y el acompañamiento se extiende más allá del aula, implicando activamente a las familias y a la comunidad parroquial. El modelo educativo se apoya en el trípode familia–escuela–parroquia, considerado clave para el auténtico desarrollo integral del alumnado.
Este enfoque se concreta también en un fuerte compromiso social, con iniciativas como el voluntariado para alumnos de Bachillerato o proyectos solidarios como la escuelita del Colegio Luisa de Marillac, que ofrece apoyo educativo por las tardes a niños que lo necesitan.
Preparados para el futuro
La Fundación San Juan de Ávila apuesta de forma continua por la formación del profesorado y la innovación pedagógica y tecnológica, con el objetivo de ofrecer una educación de calidad adaptada a los retos actuales.
Su principal valor diferenciador sigue siendo su carácter diocesano, que define su identidad y su vocación de servicio.
«Un colegio diocesano es, en el ámbito educativo, lo que una parroquia es en el ámbito sacramental: la concreción del amor para que cada niño y niña se sientan amados en sí mismos».
Con la mirada puesta en el futuro, la Fundación continúa construyendo un legado educativo en Granada, invitando a las familias a formar parte de una comunidad donde aprender significa, ante todo, crecer como personas íntegras a la luz del Evangelio.